El comportamiento de las empresas cada vez se orienta más al outsourcing en la gestión de sus cobros puesto que los departamentos de administración y contabilidad no rentabilizan su tiempo persiguiendo facturas atrasadas o impagadas.
 

Con esto la empresa consigue un triple objetivo:
 

  1. Desfamiliarizar las relaciones comerciales con algunos clientes, en las que a menudo se hace uno uso desmedido de la confianza devengada de años de trabajo para no atender a los calendarios de pago con el rigor que se debiera.

  2. Consigue un valor añadido para su marca en la cual se deja claro un mensaje para potenciales deudores: esta empresa, si combate su morosidad.

  3. Reducir costes y optimizar las funciones de su personal administrativo.